viernes, 19 de septiembre de 2014

Cuatro apuntes de la devoción y culto a Nuestra Madre de las Angustias



Foto de El Heraldo, 1898


El próximo 20 de septiembre se coronará canónicamente a Nuestra Madre de las Angustias, una advocación que ha generado durante siglos una fuerte devoción en nuestra ciudad, y que con la actual imagen, tallada por Ramón Álvarez en 1879, ha renovado y mantenido su culto hasta nuestro tiempo. En el presente artículo vamos a citar cuatro apuntes sobre la devoción y culto a Nuestra Madre de las Angustias en los últimos siglos.


Las procesiones extraordinarias de la antigua imagen



Primitiva imagen de Nuestra Señora de las Angustias

Una de las salidas extraordinarias de mayor importancia para la antigua corporación, fue la celebrada con motivo de la finalización de las obras de la capilla en 1680. En la misma vamos a ver todo el ritual, característico y forma de entender la devoción y la vida social de aquellas gentes. La cofradía solicitó al Cabildo de la Catedral que le prestara los gigantes, las andas del Corpus para el regreso solemne a San Vicente, el derecho a portar el guión del patrono de la capilla y la organización de una procesión general con el esquema tradicional, remarcando que las andas irán tras el último racionero, delante el guión, y especificando el lugar de la cofradía para ir alumbrando la imagen. Así el 10 de septiembre de 1680 se traslada la imagen a la Catedral, celebrándose una solemne función el 11 por la mañana, retornando solemnemente por la tarde a la iglesia de San Vicente, donde se entronizó la imagen. El Concejo se sumó a la celebración con una función de toros.

A partir de este año, la imagen de Nuestra Señora de las Angustias va a recibir en su capilla o a protagonizar rogativas y salidas extraordinarias con muy diversos motivos. Las dificultades sociales, económicas y políticas del reino van a motivar multitud de rogativas de todo tipo, y que en la sociedad de entonces estaba bien jerarquizada. Hasta 1773, cuando el Consejo de Castilla prohíbe la procesión de las Imágenes de la Virgen del Viso y de la Hiniesta, era ésta la máxima expresión de necesidad de la ciudad y tierra de Zamora. Pero esta celebración conllevaba un costoso y largo proceso burocrático y ceremonial, que conllevaba no poder atender con la necesaria rapidez los ruegos de una hambruna, guerra o plaga, lo que conllevaba toda una serie de procesiones consideradas de menor rango pero más accesibles. Una de las más valoradas era en las que participaba la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, opción que valoró el Cabildo de la Catedral en la sequía de 1734, cuando se le propuso el permiso para la procesión de las Imágenes, tal y como recoge el libro de Alberto Martín y Florián Ferrero:

En atención a las muchas ocupaciones se suspendiese por entonces el traer las dichas santas imágenes, y que desde luego se hiciese una procesión general, quedando sin resolver la proposición hasta ver si su Majestad se apiadaba mediante la interposición de Nuestra Señora de las Angustias. 

Así se celebró el 16 de abril de 1734, siendo llevaba la imagen a la Catedral, de donde retornaría el 20 de abril. De similar formas, aunque solo permaneciendo en el primer templo diocesano un día, ocurriría en 1738, 1739, 1741 y 1743 todas ellas por la falta de agua. En 1764, por este mismo motivo, también se trasladó a la Catedral, pero allí se celebró un triduo en honor de la imagen, retornando posteriormente a la iglesia de San Vicente.

Las rogativas que no conllevaban la salida de la imagen, sino que se reducían a una serie de cultos en la capilla de las Angustias, fueron más numerosos sobre todo a lo largo del siglo XVIII. Muchas de ellas eran vinculadas a la monarquía, como la enfermedad y muerte del rey sin sucesión en 1698, la acción de gracias por la llegada al reino de Felipe V en 1702, el nacimiento del infante Felipe Manuel en 1709 o por la salud del rey en 1758. La falta de agua (1698, 1699, 1744, 1767), las guerras (1702, 1704, 1710) son otros ejemplos, incluso en ocasiones se aprovechaba diversos motivos para hacer una sola rogativa, como en 1709, donde se rezó por los "sucesos de las guerras (Sucesión española), la langosta y el preñado de la reina".


El solemne novenario en honor de Nuestra Madre de las Angustias

"(...) el pueblo zamorano ha puesto de manifiesto una vez más sus arraigadas convicciones religiosas, su fe y su amor a la Madre de Dios en esa sublime advocación de Nuestra Madre de las Angustias, a cuya imagen profesamos una devoción singularísima y a Ella acudimos en todas nuestras cuitas para que sirve de intermediaria" El Heraldo 27 - 03 - 1942


El novenario que antecedía la fiesta del Viernes de Dolores, viernes siguiente al V domingo de Cuaresma, ha sido uno de los cultos principales tanto de la parroquia de San Vicente Mártir como de la moderna cofradía fundada en 1927. No tenemos constancia que la cofradía desaparecida en 1777 celebrara este tipo de culto, aunque sí la Confraternidad Servita establece en sus reglas en 1865 que si no hay devotos que costeen el novenario, lo hará la asociación si tiene suficientes fondos para hacerlo, reconociendo que dichos cultos "redundan en mayor honra de la Virgen como en provecho de los fieles", como recoge el libro de Florián Ferrero y Alberto Martín en su libro sobre la devoción a Nuestra Madre. Esto hace pensar que este culto ya se celebraba con anterioridad y en la popularidad de los mismos, al ser costeados por devotos a pesar de no existir una institución que los organizara. En 1886 ya existe una novena impresa que deja constancia de la devoción de los zamoranos a Nuestra Madre y de su rezo anual así como en el rezo ordinario y particular de los fieles.




En el siglo XX, el desarrollo de los cultos era el tradicional de la época: por la mañana una serie de Misas rezadas, en la que destacaba una Misa solemne con exposición del Santísimo Sacramento (con él manifiesto durante la celebración); y por la tarde, de nuevo exposición del Santísimo, rezo de una estación en honor del Santísimo y de la corona dolorosa, terminando con una predicación en el marco del rezo solemne de la novena. Tras esta, se rezaba de forma continuada a lo largo de toda la tarde la novena, facilitando así la asistencia de los fieles. En ocasiones, como relata el diario El Heraldo en 1912, cada predicador se ocupaba de una temática específica, como eran los siete dolores de la Virgen, con una dedicación extra en la preparación del novenario, en un "Panegírico de los Dolores" y un "Fruto del Novenario", a cargo de los mejores predicadores de la ciudad y de los cargos eclesiásticos de relevancia, como los capellanes del Ayuntamiento, Regimiento de Toledo o los profesores del Seminario.


Web dedicada a Nuestra Madre de las Angustias (aquí)


Importante era la presencia de la imagen en la nave principal de la parroquia, tal y como nos lo describe El Heraldo en 1942:

Aparece la imagen en el severo monumento de la parroquia, rodeada de luces que la hacen cobrar un aspecto maravilloso

Rogativa por la Guerra de Cuba 1898

Este acontecimiento histórico tuvo un importante impacto en la mentalidad de los españoles de aquel siglo. La guerra con los Estados Unidos de América representaba para nuestros antepasados la pervivencia de su imperio colonial, la última reliquia de su pasado glorioso, que era puesta en duda por una nación joven. Perder aquellos territorios no solo era una muestra de injusticia, era la prueba clara de la pérdida de la posición internacional de nuestro país, ya muy menguada tras la invasión francesa, la pérdida de América y las guerras carlistas.



Foto El Imperio


Este acontecimiento hizo resurgir en la mentalidad colectiva de nuestro país las antiguas costumbres atávicas, convocándose rogativas para "impetrar la protección divina a favor de las armas españolas" bajo el lema de "¡Dios y España!", como recoge el diario El Heraldo del 23 de abril de 1998. En el caso de Zamora, en esta fecha, que caía en sábado, fue trasladada Nuestra Madre de las Angustias hasta la S.I. Catedral, para participar junto a las imágenes de Santiago Apóstol y santa Teresa de Jesús en una serie de cultos que culminarían con una solemne procesión. Iniciándose el domingo 24 de abril, se celebraría por las mañanas Misa con el Santísimo expuesto y sermón. Todo ello se enriquecería con cuarenta días de indulgencia para los fieles que participaran en la misma.

Las crónicas de la época nos relatan una manifestación religiosa masiva, donde se mezclaban los sentimientos nacionales y los religiosos:

Zamora ha dado, como siempre, una nota de religiosidad y catolicismo; puede decirse que casi todas las mujeres, ricas y pobres, sirvientes y señoras, ancianos y señoritas, se reunieron ayer en las amplias naves de la iglesia de San Vicente para acompañar a la Santísima Virgen, como siempre, con cirios encendidos. (...) La afluencia de gente era muchísima; las mujeres no sólo llevaban cintas con colores nacionales en la cabeza, sino que muchas los llevaban en las velas. Diario El Heraldo 24 - 04 - 1998.


Misiones generales de 1951

Del 4 al 14 de octubre de 1951, se celebraron en Zamora unas misiones generales, que fueron presididas por Nuestra Madre de las Angustias. La Iglesia en aquellos tiempos le daba mucha importancia a estos actos de piedad, que durante una serie de días, concentraban a miles de personas. La imagen visitó todos los centros misionales, citando textualmente el diario Imperio del 4 de octubre de 1951:

La imagen de Nuestra Madre de las Angustias recorrerá los Centros Misionales por el siguiente orden: Día 5, San Ildefonso; día 6, San Lázaro; día 7, San Juan; día 8, Cabañales; día 9, San Frontis; día 10, La Horta; día 11, Sindicatos; día 12, San Torcuato; día 13, San Vicente. Al terminar el acto misional de la noche el Centro en que haya estado la imagen de Nuestra Madre la trasladará al Centro que corresponda.

Así, la imagen salía en procesión al finalizar los actos en la iglesia de turno, encontrándose con el grupo de fieles que le tocaba custodiarla al día siguiente Por ejemplo, citamos de nuevo el diario Imperio del 5 de octubre de 1951:

La imagen de Nuestra Madre de las Angustias será trasladada desde el Centro de San Ildefonso al de San Lázaro. El encuentro de ambos Centros se hará en la Puerta de la Feria.

Citamos también la crónica del mismo diario del 12 de octubre:

La imagen de Nuestra Madre de las Angustias, llegó ayer noche, en su peregrinación por los distintos centros de la misión, al instalado en el instituto de Segunda Enseñanza. Procedía la Virgen del de la Candelaria cuyos feligreses la acompañaron hasta la entrada de la Avenida de Requejo, entonando cánticos piadosos y rezando el rosario. En ese lugar se hizo la entrega a los fieles del Instituto. Este acto resultó emocionantísimo. La imagen se detuvo junto a la gran farola mientras los padres misioneros de los dos centros despedían y daban la bienvenida a Nuestra Madre. Efectuada la entrega, la procesión siguió por la avenida hasta el instituto, entre vítores y aclamaciones de los fieles que despedían a la Virgen agitando pañuelos.

De los actos generales destacamos que el 6 de octubre a las 21.30, se concentraron todos los fieles que participaban en los diversos centros misionales en la Plaza Mayor, entrando la imagen de Nuestra Madre, ante la cual un misionero hizo una predicación y se cantó la salve. El 12 de octubre a las 21, de nuevo en la Plaza Mayor, tuvo lugar un Vía Crucis con las imágenes del Cristo de las Injurias y de Nuestra Madre de las Angustias.



Foto de la última salida extraordinaria en 2011


Bibliografía:

Descripción histórica de la ciudad de Zamora, su provincia y obispado. Antonio Piñuel Ximénez. 1987.

Diario Imperio. Zamora.

Diario El Heraldo. Zamora.

La diócesis de Zamora durante el Franquismo. Rafael Ángel García Lozano. 

Historia de una devoción. Florián Ferrero y Alberto Martín. 2012.

Web dedicada a Nuestra Madre de las Angustias (aquí)

La Procesión de las Imágenes. Jesusario (aquí).


Nuestra Madre de las Angustias (aquí)

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